Disección en plena convulsión: el gobierno de Liberato Rojas en análisis

Hermes Ramos Dávalos

Artículo publicado el 27 de noviembre de 2016 en el diario ABC Color, Paraguay.

El 1910, a puertas del centenario de la Independencia del Paraguay, el ambiente político se mostraba poco propicio para una convivencia segura, cuando el orden público era amenazado por quienes en teoría, deberían propiciarlo. En este marco, Luis María Duarte, autor de “Política y Diplomacia durante el gobierno de Liberato Rojas” (Intercontinental 2016), nos legó un libro que condensa las prácticas políticas más oportunas y la única diplomacia posible en medio del caos.

Trazos de una política desdibujada

En otro libro de reciente edición, “La travesía liberal del desierto”, la referencia sobre la actuación del Partido Liberal durante el gobierno de Alfredo Stroessner, se explica al decir que La historia del liberalismo en la segunda mitad del siglo XX es una compleja amalgama de actos heroicos de resistencia y de reiteradas traiciones (1).

Esta sentencia resulta fácilmente aplicable al Partido Liberal también a partir de 1904. Desde el Pacto de Pilcomayo que sitúa por primera vez a un empresario como Presidente de la República, cuyo soporte político lo destituye después de un año de ejercicio, la dinámica intra e inter partidaria además de la infiltración militar en política, marcaron el ritmo de la agitada vida política del Paraguay. A partir de entonces, las dos facciones: cívicos y radicales, protagonizaron uno de los periodos más convulsionados de nuestra historia, en un ida y vuelta de levantamientos armados contra los gobiernos de turno.

Encontramos entonces un periodo sustancioso para el análisis histórico, poco explorado por la historiografía hasta ahora, que nos encontramos con la retrospectiva de Luis María con énfasis en la gestión de Liberato Rojas, un gobernante circunstancial con variable sostén político y dos frentes bélicos levantados en su contra en un ambiente de conspiración permanente.

Y aún en este contexto podemos preguntarnos ¿Qué motivó al autor para la elección de este tema? ¿Por qué Luis María prefirió analizar un gobierno liberal?

Pero este planteamiento es simplista y limitante, y si nos circunscribimos solo a esto, podemos cercenar el alcance de la investigación del autor y perdernos en lo anecdótico. Tratando de interpretar algo más, nos situamos en la perspectiva del autor para desentrañar su visión original.

El primer trabajo de investigación de Luis María trata sobre la misión de José Irala como embajador plenipotenciario del Paraguay ante Austria Hungría, Alemania, Países Bajos, Italia y Suiza (2). Para el año 1903, esta misión representa un avance histórico de la diplomacia paraguaya, una nueva proyección de las relaciones internacionales ante los países de Europa Central. Sin embargo esta apertura diplomática que debió integrar una política de Estado, fue cortada abruptamente a partir del régimen Liberal iniciado en 1904.

Esa representación no tuvo designación hasta 1910. Y entonces, el cargo fue utilizado como método de elegante alejamiento de líderes sectarios que representaban una amenaza para los gobiernos (Manuel Gondra quiso enviar a Albino Jara y luego éste envió a Carlos Goiburú). Aquí encontramos una equiparación de las misiones diplomáticas con los exilios políticos, los llamados “exilios dorados”. He aquí, el fenómeno, una función política del Estado a nivel internacional, tan relevante, utilizada como método de supervivencia del gobierno o como moneda de cambio entre sectores políticos. Hasta podría decirse que se trata de una práctica común en nuestros días.

En este contexto, cabe preguntarse dónde estaba el Partido Colorado durante todo este periodo. Como cualquier otra agrupación política, se encontraba latente al acecho del poder. Si bien a partir de 1904 varios dirigentes colorados fueron exiliados, otros quedaron a colaborar con los gobiernos liberales. En esos años de inestabilidad, los colorados exiliados también tuvieron su oportunidad de conspirar aliándose con los referentes cívicos del momento.

Pero el protagonismo político más notable del Partido Republicano después de 1904 surge a partir de la convención de diciembre de 1910. Con el retorno de sus históricos líderes, los Grales. Bernardino Caballero y Patricio Escobar, se reorganiza la Comisión Directiva y nuevos actores de peso intelectual emergen en escena.

Aquí encontramos el principio activo de toda actividad política: la lucha por el poder y el afán de conservarlo. La oportunidad para que el Partido Colorado ocupe mayor espacio surgió a partir de la anarquía propiciada por las fuerzas gondristas y jaristas alzadas en armas en Ñeembucú e Itapúa respectivamente.

De esta manera, el liderazgo de Bernardino Caballero alcanza su última capacidad operativa, pues fallece en febrero de 1912 por causas naturales. En este apartado del libro, el relato sencillo y directo sin ampulosas descripciones, lejos de la hagiografía, deja percibir el ambiente de admiración y respeto de parte de todos los sectores hacia la figura de Caballero. Luis María relata que el apoyo oficial del Partido Colorado al gobierno de Liberato Rojas se concreta el día que Caballero había llegado a Asunción, y así también, la acción de situar en la Presidencia de la República a un colorado es tomada por la dirigencia el mismo día de su muerte. Asume entonces Pedro P. Peña, único paréntesis de gobierno de la Asociación Nacional Rrepublicana en las casi 4 décadas de régimen liberal.

La inestabilidad se refleja en el exterior

Las relaciones internacionales fueron objeto de cuidado para Don Liberato. Sin embargo, los hechos impusieron sus efectos sobre cualquier intento de agenda diplomática, lo cual se refleja en la sucesión de cuatro Ministros de Relaciones Exteriores en casi siete meses de gobierno.

En julio de 1911 fue designado Canciller el Dr. Teodosio González, quien ante la controversia de límites con Bolivia dispuso una comisión al Chaco para una inspección “in situ” ante una posible ocupación boliviana. Durante esta gestión se realizó el último intento de solución de la controversia chaqueña mediante la negociación, antes de recurrirse a la vía jurídica para luego desembocar en la guerra, que de alguna manera fue anunciada por González. Las fuertes desavenencias con el Ministro del Interior Alejandro Audibert respecto al asunto con Bolivia, motivaron su renuncia.

La Cancillería vacante fue aprovechada por Rojas al momento de intentar un acercamiento con el sector cívico liberal, designando como Ministro a Carlos L. Isasi, líder de esa facción. Desde entonces se proyecta un nuevo entendimiento con el gobierno de la República Argentina, orientado a una normalización de las relaciones, ya que se consideraba que este país prestaba apoyo logístico a los rebeldes gondristas en contra de Rojas. Sin embargo, en diciembre de 1911, Isasi renuncia como consecuencia de la ruptura del pacto entre el Gobierno y el Partido Liberal Democrático.

Antolín Irala asume entonces el Ministerio de Relaciones Exteriores durante cuarenta días. En este breve lapso, Irala dejó testimonio de su política de ampliar las representaciones diplomáticas en el extranjero, al presentar un proyecto de ley que separaba la Legación paraguaya en el Plata, creando así dos representaciones: en Buenos Aires y en Montevideo. Pero la situación con Argentina tendió a empeorar hasta la ruptura de las relaciones y la posterior renuncia de Irala, luego del intercambio de varias notas con fuertes acusaciones mutuas.

Finalmente, con la designación del Dr. Federico Codas como Ministro en enero de 1912 y la actuación de Eduardo López Moreira y Fulgencio R. Moreno, se restablecieron las relaciones diplomáticas con Argentina.

La gentileza intelectual de Luis María nos dejó una segunda obra póstuma, la disección de un periodo poco explorado que nos presenta a sus actores, caudillos y secuaces al decir de Bertrand Russell: hombres imperiosos y serviles, todo lo cual hoy en el presente debe ser instrumento útil para de alguna forma, tratar de dignificar la labor del político como hombre público, pero con el riguroso y total apego a las instituciones democráticas.

Notas

(1) Boccia Paz, Alfredo. “La travesía liberal del desierto. Los partidos liberales durante el gobierno de Stroessner”. Servilibro. Asunción, 2016, p. 18.

(2) Duarte, Luis María. “José Irala. Política y Diplomacia paraguaya a principios del siglo XX”. Intercontinental. Asunción, 2014.

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